Una palabra polisémica es aquella que tiene varios significados. De esta forma un «cuarto» puede ser desde un numeral (tanto ordinal vive en el cuarto como partitivo una cuarta parte) hasta una habitación, una parte de la hora o una fase lunar (cuarto menguante).
Que una palabra adopte varios significados y se convierta, por tanto, en polisémica puede ocurrir por muchos motivos. Uno de ellos es el uso figurado que damos a las palabras en la lengua cotidiana.
Por ejemplo, la «cabeza» es la parte superior del cuerpo humano, pero en ciclismo se usa cabeza del pelotón, para referirse a los primeros puestos. Así como una «pata» es una extremidad de los animales pero también designa a otros elementos que sostienen: las patas de una mesa.
Otro motivo por el que surge polisemia es el aplicar las palabras a contextos nuevos, como por ejemplo, lo que sucede en el campo de la tecnología: un «ratón» es un animal y también el del ordenador. Del mismo modo, algo «digital» era aquello relativo a los dedos pero ahora también son determinados dispositivos.